Últimamente he visto que cada vez me gusta música rock un poco más dura y de esa que hace que tu madre te chille: "Pero apaaagaaaaaa eeeeesssooooooo!!!" XD Sip, últimamente sólo me apetece escuchar otro de mis géneros favoritos: SCREAMO y METALCORE!! A mi parecer una música flipante si está bien hecha y con unas guitarras y voces que son la leche!! Además, siempre me ha relajado esta música y eso que al principio... LA ODIABA! Pero una vez que consigues encontrar un buen grupo, creo que le pillas el gusto y no veas como entra... Pero bueno, mientras dejamos que Asking Alexandria me martillee los oídos..., os estaréis preguntando porque he decidido titular a ésta entrada "Historias para no dormir".
Haciendo honor de ése gran genio que fue Narciso Ibáñez Serrador y su serie de los 60s, creo que no he podido encontrar mejor título para abordar el tema del que os tengo que hablar hoy y es que... os voy a contar un gran secreto, a voces para mis amigos!! Soy un tanto especial, tanto que mi psicoterapéuta acabó buscando ayuda para ver si mi "pequeño problemita" podía ser explicado, porque es algo que me está volviendo loca y para el que no tengo respuesta desde que tendría unos... 5 años más o menos. Además de ser algo que me ha tenído preocupada durante años, hasta que me confirmaron que yo no estaba loca y que lo que me pasaba era real.
Mmmm... cómo decirlo? Si uso la palabra bruja más de uno de echa a reír, además que no me gusta... Si uso la palabra psíquica, tampoco estaría siendo exacta, si uso la palabra vidente... tampoco, así que, digamos que soy una persona "sensible". Creo que si os cuento algunos de los casos que me han pasado a lo largo de mi vida lo entenderéis mucho mejor, así que, aquí van!!
Desde pequeña tuve la costumbre de taparme hasta la cabeza, algo que mi madre jamás entendió, hasta que la terrible sensación de que estaba siendo rodeada por cientos de sombras que me llamaban por mi nombre, al rededor de los 14 años o así, fui incapaz de dormir sin tener todas las mantas y sábanas cubriendome entera. Cuando por fin conseguí armarme de valor, para colmo, allí por los 17 años, cuando el asunto se me fue de las manos, nadie me creyó. Lo cual me hizo sentirme aún peor.
Como os digo, mi hora de dormir era así, por no mencionar que me despertaba en mitad de la noche, escuchando como alguien o algo susurraba mi nombre en la oscuridad. Algo que empeoró cuando tenía 15 años, cuando a esos susurros le acompañó la horrible sensación de tener algo muy frío durmiendo junto a mí y de despertar más de una vez con las sábanas que me cubrían elevadas sobre mi cuerpo, sin nada aparente que explicara esa separación, más allá del frío intenso que sentía.
Pero bueno, ésto es lo de menos la verdad... todo comenzó cuando tenía unos 5-8 años, recuerdo perfectamente esa edad porque era cuando más tiempo pasaba en casa de mi madrina y porque ha sido muy difícil olvidar el primer día que ésto comenzó. Estaba en casa de mi madrina cuando quise ir al baño, para llegar tenía que cruzar su habitación, recuerdo que había estado viendo una serie y que me levanté para ir, pero cuando llegué a la puerta... no pude cruzar! En una de las esquinas de su cama había algo negro, como un bulto, que me daba miedo porque no sabía qué era y yo decía que por allí no pasaba ni de cachondeo. Llamé a mi madrina y se lo dije, pero ella me dijo que éso era una tontería. Volví a la puerta y allí seguia aquella cosa, me froté los ojos, volví a llamarla, seguí frotándome los ojos... la llamé hasta cuatro veces y a la quinta vino, me volví hacia ella y cuando me volví a la habitación de nuevo... Ya no había nada!!
El tiempo fue pasando entre sensaciones, sueños, voces de ningún lado y ataques de ser perseguida que me asaltaban a la mínima y sin explicación. Ésto intercalado con todos los malos rollos que rodeaban mi vida en aquellos momentos y que creo, lo empeoraban, pero de algún modo y por algún motivo... todo se disparó entorno a mis 15-16 años.
Como digo, los años habían ido pasando y las sensaciones no se habían ido del todo, aunque se habían distanciado en el tiempo y quedado como un mal recuerdo poco a poco, aunque a veces volvía, no era la mitad de fuerte, pero... no recuerdo bien si fue antes o después de que se me fuera de las manos, mis tios me regalaron algo que yo siempre había querido, una muñeca de porcelana. Era preciosa: rubia, con tirabuzones, unos ojos verdes de cristal precioso y un bestido de época verde muy bonito. La puse en la estantería que tenía junto a mi cama y todo fue bien durante un tiempo, pero... una noche me desperté y escuché como me llamaban por mi nombre, el sonido venía justo del lugar en donde tenía la muñeca. Al poco de aquello comencé a sentirme observada y cuando me quise dar cuenta, tenía un miedo horrible!! Rogué a mi madre varias veces que quitara la muñeca de allí y la escondiera en algún lugar donde yo no supiera que estaba, y al final lo conseguí, la muñeca ya no estaba en mi habitación, así que... en teoría todo volvería a la normalidad.
Pero me equivoqué!! Aunque quizás esta vez la culpa la tengo yo. Recuerdo que mis amigas querían ir al cine a ver "El exorcista", yo veía el trailer y no me daba miedo, así que supuse que era una de esas típicas películas que no dan miedo y que sólo merecen su mala fama a alguna escena aislada y poco más, si hubiera sabído que era tan tremenda no la habría ido a ver ni en broma. Me pasé media película tapándome los oídos y los ojos. Fue horrible!!
Al cabo de una semana empecé a tener sensaciones raras muy fuertes y me dije... no debería haber visto la película, me ha dejado toda tocada!! E hice por no prestar atención más allá. Pero en verano y mientras leía un libro, la situación se volvió crítica. Recuerdo estar leyendo, mientras mi madre veía una película en la habitación de en frente y noté que mi cama temblaba, pensé que era una sensación y que me había mareado un poco, no sería la primera vez y es algo típico de personas que leen demasiado tiempo. Me incorporé en mi cama, descansé un poco el libro y me levanté de la cama. Tras un rato, volví a la cama y cogí el libro de nuevo, pero... al poco de estar leyendo, volví a notar aquel temblor. Aquello era muy raro.
Las noches siguientes a aquellas y durante años, la situación se siguió dando, pero también pasaron más cosas. La más llamativa fue una en concreto. Como de costumbre, yo leyendo y mi madre viendo la tele que tenía en su cuarto. Aquella misma mañana había estado recogiendo mis peluches caídos de debajo de mi cama, por lo que sé que lo que digo es totalmente seguro. Mientras leía, escuché como algo se rasgaba, escuché más atentamente y el ruido era como cuando rompes de un tirón un plástico. Tras tres veces escuchando aquello, me armé de mucho valor, porque estaba acojonada y no me quería ni mover y mucho menos mirar debajo de la cama y... miré!! Gracias a dios no había nadie allí, pero... si que había tres desgarrones del plastico que envolvía el somier de mi cama. Tras aquel día me decidí a hablar con mi madre y ella me propuso ir a un psicólogo, se lo conté llorando y envuelta en lágrimas, me contestación fue obvia: "Si éso me va a ayudar SI!!". Lo único que yo quería era una respuesta, pero nunca llegó y mi madre no me llevó a ningún psicólogo.
El tiempo fue pasando y yo seguí aguantando la situación durante varios años, hasta que me fui a la universidad. Para entonces la situación se había regularizado y cuando ocurría la intentaba llevar lo mejor posible. Aunque... comenzó a haber otro tipo de experiencias...
Cuando tenía 18 años fue la primera vez que tuve lo que llamaré "visita". Mi tía Carmen tenía una sobrina, yo leía el tarot, en búsqueda de respuestas, era una de las cosas que había encontrado por el camino y, tras leerlo un día, me salió la peor carta, así que supongo que me lo esperaba, pero no me esperaba que pasara lo que pasó. Como digo, la chica estaba enferma de leucémia, llevaba años enferma y yo hacía mucho que no sabía de ella, aunque habíamos jugado mucho de pequeñas, no era alguien que sentía como cercana, aunque si le tenía cariño desde la distancia a base de mis recuerdos. No recuerdo el día que fue, pero si recuerdo haber estado viendo la tele junto a mi madre, tener la mente en blanco y escuchar como cuando llaman a la puerta de la calle en los pueblos y dicen tu nombre, lo escuché muy nítido y con fuerza. Me volví y dije... Si??? Mi madre me miró y me dijo... No ha llamado nadie! Y yo... Que si, que me han llamado, han dicho mi nombre! Me levanté y me asomé al pasillo, pero era verdad, no había nadie. Extrañada me volví a sentar y miré el reloj, las cuatro de la tarde. Tras un momento sentada, sentí la apremiante sensación de levantarme e ir a casa de mi madrina, que estaba justo tras pasar la puerta de mi tia Carmen, me intenté resistir a aquella sensación, pero al final tuve que darme por vencida. Le dije a mi madre... Voy a casa de madrina! Cogí calle arriba y justo cuando iba pasando por casa de mi tía Carmen, escuché una conversación de ella con uno de los vecinos:
-Carmen, ¿cómo sigue tu sobrina?
- Ay, Niñito! Mi sobrina ha muerto hoy a las 4 de la tarde.
Cómo imaginaréis, mi cara y mal cuerpo fueron todo uno. Allí fue cuando me di cuenta que fue Alicia quien me había llamado y que yo debía comunicar su muerte al resto de la gente. Subí corriendo y en un estado de nervios malísimo lo que quedaba hasta casa de mi madrina y comencé a decir a todo el mundo lo que había pasado.
Y... ésto es el fin de la primera parte de Historias para no dormir! Ahora me voy a la cama porque mi madre me manda, sino... me quedaría escribiendo (^.^)
Mata ne!!
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